martes, 28 de agosto de 2007

  solo quiero diluir el espesor de la distancia entre mis labios y tu cuello en
café negro de maquina. sos un soneto y cien mariposas en el pelo. hormigas
serpenteando en el ombligo, espesa bufanda de tu barbilla abrazando mis 
hombros helados. y de tu sabor me enriquezco, de tu risa se llena mi cuerpo.
evoco tus palabras, las mas bellas, las menos sabias, las no trilladas, y así por
un segundo logra mi mente no pensar en la longitud abismal que separa nuestras
manos; se destiñen las rutas del largo trecho intermedio, y un pañuelo
de seda flota y cae sobre  mi mano. tu aroma, suave, sencillo, con ganas de
inundar mis poros, deseando cada centímetro.

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