solo quiero diluir el espesor de la distancia entre mis labios y tu
cuello en café negro de maquina. sos un soneto y cien mariposas en el
pelo. hormigas serpenteando en el ombligo, espesa bufanda de tu barbilla
abrazando mis hombros helado. y de tu sabor me enriquezco, de tu risa se
llena m cuerpo. evoco tus palabras, las mas bellas, las menos sabias, las no
trilladas, y así por un segundo logra mi mente no pensar en el trecho
que separa nuestras manos; se destiñen las rutas del largo camino intermedio
y un pañuelo de seda flota y cae sobre mi mano. tu aroma, suave, sencillo,
con ganas de inundar mis poros, deseando cada centímetro.
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